La familia Postigo

Compuesta por Tomás y sus cuatro hijos Gabriel, Alberto, Juan y Nicolás. La pasión por el vino que un padre ha conseguido transmitir hace que todos ellos estén ya implicados en el desarrollo de la Bodega, desde el más mayor hasta el más pequeño, consolidando así la tradición y la continuidad generacional.

Pasión por la uva

Han pasado muchos años desde que Tomás, uno de los enólogos más veteranos de la Ribera del Duero con más de treinta y cinco vendimias de historia, comenzara a inculcarles a sus hijos todo su conocimiento y amor por el vino. Los cuatro han crecido en un ambiente enológico especial y propicio para aprender la importancia del trabajo bien hecho, primando la calidad y el cuidado de los detalles, señas esenciales en la Ribera del Duero.

Y es que la familia es uno de los conceptos más importantes y relevantes para la elaboración de vinos Tomás Postigo, a la búsqueda de imprimir siempre ese carácter en el trabajo diario realizado siempre con cariño y esmero. Un sello personal que transmite cercanía y humildad y que se percibe en el producto final, en todas y en cada una de las botellas.

Para Tomás se trata de un objetivo vital cumplido trabajar mano a mano con sus cuatro hijos, pero se trata sólo del primer paso. La ilusión le lleva a saber que serán muchas las generaciones que vendrán después y que extenderán su pensamiento y conocimiento en la Bodega que fundó en el año 2008.
Para Tomás se trata de un objetivo vital cumplido trabajar mano a mano con sus cuatro hijos, pero se trata sólo del primer paso. La ilusión le lleva a saber que serán muchas las generaciones que vendrán después y que extenderán su pensamiento y conocimiento en la Bodega que fundó en el año 2008.